Las colas del hambre y la infelicidad de un pueblo

17 de noviembre de 2022

ejemplo de dignidad, de resistencia, de orgullo. La prensa oficial ha afirmado que “Cuba es el país de mejor desarrollo sostenible del mundo”. [1] Por su parte, las descripciones de todo turista de regreso de la isla coinciden en que el cubano es amistoso, abierto y jaranero. Las academias europeas y norteamericanas se interesan por los esquemas de éxito mostrados por el gobierno cubano para alcanzar la soberanía alimentaria. Entonces, ¿es el pueblo cubano un pueblo satisfecho y feliz?

 

Un rasgo poco estudiado de la inseguridad alimentaria está vinculado con la depauperación del bienestar, los efectos emocionales y psicológicos que causan la incertidumbre, la depresión y la ansiedad, y que por último pueden conducir a la inseguridad social. No por gusto la salud mental y el bienestar se encuentran como el indicador n0 3 de los Objetivo de Desarrollo Sostenible. Para su cumplimiento, la seguridad alimentaria es una condición crucial porque a mayor prevalencia de hambre la satisfacción con la vida es menor.

 

Los economistas miden el bienestar principalmente a partir del impacto en los hogares, por ejemplo, en la pérdida de acceso a alimentos, en el cambio de los precios, en la disponibilidad, entre otros factores administrativos. En Cuba, el Periodo Especial en Tiempos de Paz, la Coyuntura, la Continuidad, la Tarea Ordenamiento han sido eufemismos para anticipar medidas que han limitado cada vez más el bienestar del pueblo cubano. La desesperanza, la inflación, la migración, la criminalidad han sido sus consecuencias inmediatas.

 

Un ejemplo palpable de esto son las colas del hambre a lo largo del país. El 2 de noviembre un anciano falleció en una cola en el municipio capitalino de Luyanó esperando por comprar comida. Los testigos aseguraron que llevaba varios días a la espera.[2] No es un hecho aislado, el 23 de diciembre de 2020 una señora falleció en el Vedado producto de una riña en una cola[3], en enero de 2021 un joven murió a causa de golpes propinados por la policía en una cola en Pinar del Rio, en octubre de 2022 un señor amaneció muerto en Guanabacoa tras pasar la madrugada en otra cola.[4] Este no es un fenómeno reciente único en Cuba, sino también en otros gobiernos autoritarios y desinteresados como en Venezuela, donde se documentan desde hace años las muertes en colas por riñas, inanición, asfixia o avalanchas.[5]