ENTREVISTA
Sin alimentación ni se enseña ni se aprende
Héctor tiene 27 años y es pedagoga, en La Habana
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¿Qué come normalmente en un día de trabajo y qué horarios tiene para ello?
En un día de trabajo, lo usual es desayunar a las 7:30 AM y almorzar a las 12:00 PM. Yo soy profesor. En cuanto a lo que consumo, es un pancito con nada, porque ya no le echan nada al pan, y té de hojas de cualquier cosa, casi siempre de naranja. En el almuerzo lo que nos dan es un poquito de arroz con picadillo o con chícharos y un pedacito de vianda. Pero todo en raciones mínimas.
¿Cuánto cuesta hoy almorzar fuera de casa y qué parte del salario se va en eso?
Ufff, fuera de casa comer es demasiado caro. Yo gano un promedio de 300 pesos diarios y comer afuera cuesta, por ejemplo, un plato de espaguetis, que es lo más barato, como 400 pesos. Es imposible. Por eso yo traigo de la casa siempre alguna cosita para aumentar lo que me dan en la escuela, ensalada, pan, plato fuerte, cositas así. Y prácticamente todo mi salario se va en comida. Ya yo no me compro ropa ni nada. Además, hay días que no dan comida en la escuela y debemos arreglarnos por nosotros mismos. Así que diría que el 90 por ciento del salario se va en comer.
¿Se siente satisfecho con lo que consume durante su jornada laboral? De no ser así, ¿qué afectaciones le ha traído alimentarse mal durante su esfuerzo laboral? ¿Qué significa para usted tener que trabajar sin poder garantizar esa alimentación?
No me siento satisfecho, para nada, ¿Tú crees que un hombre puede trabajar así? Pues no. Sí, he tenido afectaciones, mareos, sobre todo mareos; uno se siente flojito, como si se fuera a caer en cualquier momento, y más yo, que soy profesor, al punto de que he dejado de dar turnos de clases porque no puedo más. Eso da pena, por lo menos a mí que soy profesor y debo dar el ejemplo, ¿tú me entiendes? Cómo yo voy a exigir si el primero en fallar soy yo.
En caso de depender únicamente del esfuerzo propio, ¿qué estrategias usa para garantizar con qué alimentarse?
Mira, para garantizar mi alimentación, eso es una guerra. Yo diría que ahorrar, chico, eso es lo que más puedo hacer para acumular y poder comprar arroz o pan desde el día anterior y llevarlos preparados desde la casa. También me gusta resolver en el comedor de la escuela con las cocineras que siempre te echan un poquito más cuando hay comida de sobra. Gracias a ellas es que sobrevivimos los profesores en muchas ocasiones. También pasamos doble por el comedor cuando hay pocos estudiantes, por supuesto, los estudiantes también pasan doble ronda si hay posibilidad.
Si pudiera cambiar algo para que los trabajadores pudieran alimentarse mejor durante la jornada, ¿qué sería?
Sería todo, ¡todo! Desde los cubiertos hasta las bandejas que son plásticas. Yo digo que los profesores y estudiantes merecen una alimentación digna, con un desayuno reforzado con su leche o chocolate y un almuerzo con un plato fuerte de vergüenza, pollo o cerdo. Si te soy sincero, solo con la alimentación puedes cambiar los índices de recepción del aprendizaje y ahora mismo ni uno ni lo otro.
