ENTREVISTA
La comida del personal de salud es horrible
Lidia es médica en San Miguel del Padrón, tiene 59 años

¿Qué come normalmente en un día de trabajo y qué horarios tiene para ello?
Yo desayuno tempranito jugo y galleta, pero muy magro porque yo me adapté a no desayunar, desde chiquita, y un café, eso no puede faltar. Cuando llego a la clínica en algún momento de la mañana, me tomo otro café y así “mareo” el estómago hasta el almuerzo. No tengo horario fijo para el almuerzo porque este ya se tiende a atrasar por temas de electricidad o agua, y porque las consultas se extienden, a veces una compañera me trae en un pozuelito lo que dieron.
Mi gran suerte es que los pacientes son muy agradecidos y siempre traen alguito, un jugo, un paquete de galleticas, cositas que yo agradezco mucho, pero trato de no comerlas para dejárselas a mi nieta para la merienda de la escuela y así aligerar un poco el peso de mi hija en esa responsabilidad, que es grande porque en la primaria no garantizan ni proteína. Pero bueno, tengo ese acceso, cosa que si me siento mal casi siempre tengo un presentico así en la consulta.
¿Cuánto cuesta hoy almorzar fuera de casa y qué parte del salario se va en eso?
No lo sé, yo no me lo puedo permitir. Cuando estoy de guardia, me traigo un pan para reforzar, pero ¿fuera del hospital? ¿En la zona en la que está? Ni soñando, todo es para turistas. A veces algún paciente te trae algo de allí o te invita a comer, pero no es lo usual. Una come lo que puede, y tratar de no pensar en lo que quisiera realmente comer.
¿Se siente satisfecho con lo que consume durante su jornada laboral? De no ser así, ¿qué afectaciones le ha traído alimentarse mal durante su esfuerzo laboral? ¿Qué significa para usted tener que trabajar sin poder garantizar esa alimentación?
La comida del hospital es horrible, tanto para médicos como para ingresados. Yo trato de comerla, pero siempre escarbo acá y allá y termino dejando porque, aunque sea poco, hay cosas que no puedes comer. Yo priorizo la vianda, algún carbohidrato por la energía, pero los caldos y granos, la verdad que su aspecto…..además de que yo trabajo aquí y he estado en el comedor, que va. A veces hay proteína, pero esta está priorizada para los pacientes y luego para los médicos cuando hay, pero es un hervir sin nada más que sal, hasta cuando se cocina y yo lo huelo, se me cierra el estómago. Aquí hay que traer hasta el agua potable de casa, porque el almacenamiento en el hospital no es el ideal.
En caso de depender únicamente del esfuerzo propio, ¿qué estrategias usa para garantizar con qué alimentarse?
Yo no cuento con ello, pero es verdad que siempre tengo alguna cosita de presente de los pacientes. Si no, nada, porque yo tengo que cuidar a mi nieta y a mi hija que está enferma y no puedo darme lujos, además de que mi salario como médico no alcanza para nada. A veces me traigo alguna pasta fría del día anterior, que es lo que más se mantiene sin refrigeración, pero si no yo corto el hambre con café, ¿que voy a hacer?
Si pudiera cambiar algo para que los trabajadores pudieran alimentarse mejor durante la jornada, ¿qué sería?
Una alimentación digna para el personal de salud que es uno de los colectivos más sacrificados y peor remunerados de este país. Nosotros nos desgastamos a la par de los pacientes, y seguimos y seguimos. Hay días después de una guardia que me siento desfallecer y no sé ni cómo llegar a la casa. Sin un alimento sano, ¿cómo se espera que podamos curar, atender, identificar, verificar y sanar las enfermedades de nuestros pacientes?
