ENTREVISTA
¿Nos vamos a sentar de rodillas a morirnos de hambre?
Luisa tiene 63 años, no tiene sustento fijo, sino que vive de negocios que hace en el mercado negro, en La Habana
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La semana pasada el Gobierno anunció una paralización inminente del país ¿le tomó por sorpresa esta decisión? ¿Por qué?
Sí, porque no pensé que eso fuera lo que se quisiera ni desde el pueblo ni desde el gobierno. Yo creo que hay que trabajar en aras de impulsar el trabajo, de desarrollarnos, no de paralizar. Una medida así no da beneficios, porque sin trabajar nadie puede lograr ningún tipo de objetivo. Para mí, paralizarnos no es la clave del asunto; si no es buscar alternativas que nos ayuden a solucionar los problemas que tenemos, ¿nos vamos a sentar de rodillas a morirnos de hambre? Hay que luchar para mejorar.
¿Considerando lo vivido durante el Periodo Especial y la pandemia ¿Qué diferencia, en su experiencia personal, la situación actual de las anteriores?
La diferencia más grande es que en el Periodo Especial aparecían algunas cosas y había opciones para hacer. Ahora no hay nada: el que trabaja no ve lo que hace. También está el problema del tema de la comida, de los precios cada vez con una inflación más grande, es que no se ve lo que uno hace.
Entonces, el que trabaja es para buscar exclusivamente los alimentos y todas las cosas necesarias para la vida cotidiana. En el Periodo Especial sí se podía buscar la alternativa del trabajo por cuenta propia, hacer algunas cosas. Ahora no: en aquel tiempo faltó la grasa, faltó el aseo, pero se buscaron alternativas y logramos salir adelante. Antes también había comida, y ahora no hay nada.
¿A qué bienes y servicios básicos (alimentos, agua, electricidad, transporte, salud, educación) ya no puede acceder? ¿Cómo ha empeorado esto su calidad de vida? ¿Cómo ha tratado de resistir esta escasez?
Hay muchos bienes y servicios a los cuales no puedo acceder. Por ejemplo, no hay medicamentos y el sistema de salud casi no funciona: ¿para qué vas a ir al policlínico si tú sabes que te van a decir que no hay nada, que no hay reactivo, que no hay esto y que no hay lo otro?
En cuanto al transporte, cada día es peor: no hay transporte, y el que queda funcionando en este momento es arrendado por particulares, y hoy tiene un precio, mañana otro, y luego venden el combustible en USD y esas cosas elevan su precio increíblemente. Así que a esto no hay cómo ponerle freno, y las autoridades se sienten impotentes ante tal situación porque no tienen nada para darte.
No se pueden garantizar alimentos mínimamente sanos o variados; la electricidad es intermitente con voltajes cambiantes que acaban con los equipos; el agua que llega es poca; el área de salud no tiene suministros con los que trabajar; la educación tampoco tiene recursos, y todos esos servicios, además, tienen cada vez menos personal que quiera cumplir por un salario misérrimo.
En mi caso específico, yo era una persona gorda y ahora estoy flaca, flaquita, tanto por la comida como por el virus del chikungunya que acabó con uno, que ha atrofiado todos los nervios y ligamentos del cuerpo. Y ha sumado a eso el tema de la comida, que no ayuda: uno se acuesta pensando en cómo será mañana, en que mañana vamos a salir de esto, pero mañana tenemos un problema más grande y después otro más grande. Eso lo que hace es un desequilibrio mental, porque no es fácil: uno trabaja y no ve lo que hace, y siempre pensando en que mañana será mejor, y no llega el día.
¿Cree posible una mejoría de la vida en Cuba? ¿Cómo se imaginaría este desarrollo? ¿Qué sería necesario para que ocurriera?
No creo que haya modo de que esto mejore.
