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¿Para qué sirve hoy la libreta de abastecimiento?

05 de junio de 2026

  urante décadas, la libreta de abastecimiento ha sido uno 

de los íconos más representativos del sistema socialista cubano. Lejos de ser un instrumento para lograr igualdad en el acceso a los productos básicos, o un recurso temporal para enfrentar una crisis, la libreta de abastecimiento simboliza actualmente el reparto estatalizado de la escasez.

Desde su establecimiento oficial por medio del Decreto Ley número 1015 en marzo de 1962 hasta el presente año 2026, la libreta ha pasado por cambios de formato para ajustarse a una naturaleza prácticamente inmutable: cada vez permite la compra de menos cosas.

En un país donde el control estatal apenas deja espacio a iniciativa privada, el control de precios y el reparto centralizado no ha podido resolver en 64 años el problema de acceso a los alimentos y productos básicos del día a día del cubano de a pie, ese que no tiene nada más que a sí mismo y a su fe para sobrevivir. 

La libreta se sigue imprimiendo y repartiendo, aunque año tras año pareciera que dejará pronto de llamarse libreta y a fuerza de escasez se convirtiera en la hoja de abastecimiento. ¿Y que se hará con ella entonces? Para no pecar de adivinos, veamos mejor que se hace hoy con ella.

En la lista de productos que aún se reciben de manera más o menos constante y mensual solo podemos tener un protagonista a nivel nacional: el arroz. Su cantidad oscila entre 1 y 3 libras en promedio y suele venir con un apellido. Sí, no es solo arroz, sino arroz del mes pasado, de fin de año, de la donación, etc. Para el arroz, menos ser “el que toca del mes” cualquier otro epíteto es posible.

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El pan aún se compra con la libreta. Hasta hace unos años podías adquirir uno al día con un peso regulado de 80 gramos. Hoy, el peso de ese único pan bajó a 60 gramos[1] y su frecuencia ha bajado al más puro azar. Es imposible para una familia asegurar si al día siguiente tendrá o no la posibilidad de comprarlo. Desde los medios del gobierno se han pregonado medidas “anticrisis” como reducir su entrega a niños y ancianos o adaptar las panaderías para funcionar con leña[2]. El resultado de estas medidas no pasa de lo anecdótico.

El azúcar y la sal, son también dos productos que llegan a veces. Por a veces se entiende cada 3, 4 o más meses. El azúcar es el más estable de las dos. Hasta hace unos años solía llegar en dos versiones: blanca (refinada) y prieta (sin refinar y con mayores niveles de melaza). Hoy, cuando llega, lo hace en un formato intermedio, de color marrón pálido, que a los consumidores por su sabor les cuesta saber identificar qué tipo de azúcar es. Se consume, porque, como argumentan todos, “no hay de otra”.

El café solo llega muy pocas veces al año. Cuando años atrás el café puro comenzó a escasear para el consumo nacional, se decidió por el gobierno mezclarlo con chícharo para que “alcanzara” para todos. Hoy no alcanzan ni el café ni el chícharo. La situación del chícharo es análoga a la de otras legumbres, con los años, su llegada por la libreta ha pasado a ser anecdótica.

La leche de los niños se ha resentido, en algunas provincias se ha llegado a sustituir por sirope.[3] El aceite y las pastas están desaparecidos. Y como ellos prácticamente todos los productos básicos de reparto mensual.

Nota especial lo lleva que en la libreta aún se compra la balita de gas licuado. Se puede comprar con ella a precio subsidiado 2 o 3 veces en el año una balita con la que paliar de cierta manera la falta de combustibles y energía eléctrica para cocinar. Algo que no soluciona ni de lejos el problema, aunque cuando se puede comprar, las familias tienen un respiro.

Vuelve la pregunta: ¿de qué sirve hoy la libreta? Pues principalmente para dos actividades: el trueque y la reventa.

Más allá del arroz, por la libreta se reparten las donaciones que a veces llegan desde el exterior. También se reparten por ella elementos de producción nacional como botellas de ron y cigarros. Y ahí hay un detalle importante. Porque estos bienes se pueden canjear por otros más necesarios o revenderse en el mercado informal.

En las calles de todo el país no es raro ver a vendedores ambulantes anunciando: “cambio ajo y cebolla por cigarros”. Y es que el negocio es redondo, todas las casas reciben cigarros, pero no todos fuman, reciben un producto que no necesitan, pero que pueden cambiar por alimentos, ahí está el negocio de los vendedores ambulantes. Acaparan cigarros que, al ser revendidos, alcanzan precios elevados pues, en primer lugar, el propio colapso de la producción de cigarros en Cuba originó su encarecimiento y reparto a través de la libreta.[4]

El trueque por los productos de la libreta, en especial los cigarros, abarca todos los productos del agro. Con la cantidad de cigarros suficiente, los vendedores incluso te “harán domicilio” para realizar el cambio que necesites: vegetales, huevos, arroz, etc.

Y si ninguno te convence, siempre puedes revenderlos tú mismo. En especial, los productos de donaciones se prestan para esto. Sus envoltorios sellados los vuelven un producto exótico y atractivo. En cualquier esquina, si uno se fija lo suficiente, puede encontrarlos.

Hace unos meses se viralizó un reportaje sobre la venta de los alimentos donados por México a Cuba[5]. Y aunque se hacía hincapié en su venta en grandes cantidades a partir del desvío de almacenes estatales, incluso de su reubicación por parte del Estado cubano en mercados de venta en divisas, una realidad quizás más triste, es que incluso para los supuestos beneficiados, estos alimentos no significaron otra cosa que una oportunidad de venta para conseguir dinero y calmar alguna necesidad todavía más imperiosa.

Y es que, las necesidades del cubano de a pie, a diferencia de la evolución de la libreta de abastecimiento, han ido creciendo en cantidad y apremio. El hambre no es una metáfora ni un estado temporal, sino una lucha del día a día donde se pone en juego la supervivencia. “Malcomes, pero sobrevives”, y a la auténtica magnitud de la necesidad del cubano, no hay volumen de donaciones que pueda llegar.

Un paquete de frijoles o una lata de carne de cerdo se puede vender y te resuelve la comida de un día completo. Lo mismo con los paquetes de amaranto de las últimas donaciones mexicanas, que prácticamente nadie sabía qué era o para qué servía, pero lo que sí estaba claro es que se podía vender como suplemento nutricional y comprar algo más que, al menos en apariencia, rindiera por más tiempo y fuera más familiar al paladar cubano.

Podemos decir que la libreta de abastecimiento sirve para casi nada. Realmente suministra muy poco. Pero incluso ese poco sigue siendo exprimido, aprovechado al máximo por los sectores populares. Y así seguirá, mientras siga brindando alguna oportunidad de escapar de del hambre más rampante, al menos temporalmente y a menudo bajo consecuencias indeseables. Incluso, hace años atrás, cuando llegaba una bolsa de leche en polvo a familias con menores de 7 años de edad, algunas madres preferían restringir el alimento a sus hijos y venderlo por productos mucho menos saludables, pero más versátiles a la hora de palear el hambre durante la larga jornada diaria.

Incluso así, la mayoría de las personas encuestadas para este artículo de opinión siguen pensando que la libreta debe mantenerse, que aún es útil, que “es algo”. La realidad es compleja y la miseria objetivamente palpable.

 

[1] Swissinfo (2024) El Gobierno de Cuba reduce el peso del pan subsidiado por la escasez de harina  https://www.swissinfo.ch/spa/el-gobierno-de-cuba-reduce-el-peso-del-pan-subsidiado-por-la-escasez-de-harina/87547404#:~:text=%2D%20El%20Gobierno%20de%20Cuba%20reducir%C3%A1,gramos%20actuales%20a%20los%2060.

[2] Juventud Rebelde (2026) Estamos trabajando en condiciones muy adversas, que tienen un impacto inconmensurable en la vida de todo nuestro pueblo https://www.juventudrebelde.cu/cuba/2026-03-13/estamos-trabajando-en-condiciones-muy-adversas-que-tienen-un-impacto-inconmensurable-en-la-vida-de-todo-nuestro-pueblo

[3] Maykel Gonzalez (2024) Gobierno cubano distribuye este producto ‘revolucionario‘ para niños ante escasez de leche https://www.elnuevoherald.com/noticias/america-latina/cuba-es/article295803519.html

[4] Germán Veloz Placencia (2022) ¿Qué pasa con los cigarros en Cuba? http://www.cubadebate.cu/noticias/2022/08/02/que-pasa-con-los-cigarros-en-cuba/

[5] El Nacional (2026) Cuba: denuncian que ayuda humanitaria de México es vendida en dólares en tiendas controladas por militares https://www.elnacional.com/2026/03/cuba-denuncian-que-ayuda-humanitaria-de-mexico-es-vendida-en-dolares-en-tiendas-controladas-por-los-militares/

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