La red oscura
01 de octubre de 2026
a sociedad cubana actual se parece cada día más a un
sistema de castas medieval que a una república contemporánea. La emergencia de un sector económico privado, asociado inevitablemente a prebendas estatales, ha ido dando forma a una nueva especie de actor que difícilmente podría equipararse con el emprendedor común o el pequeño propietario que lucha por mantener su negocio en medio de la inflación, la escasez, la volatilidad de los precios y el desmedido control del Estado sobre el cuentapropista ordinario.
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La distinción es fundamental aquí. El emprendedor ordinario generalmente es el ciudadano común que se las ha arreglado para sostener a flote una pequeña cafetería, una tiendita de productos varios o alguna otra manera de servicio sin ninguna forma de connivencia con las autoridades políticas locales o nacionales y por tanto, está sujeto al constante escrutinio del aparato estatal. Muchos emprendedores honestos padecen impuestos excesivos, apagones, escasez de divisas, cierres arbitrarios e inspecciones periódicas que buscan desalentar, coaccionar y en muchos casos extorsionar al que no tiene conexiones con el gobierno.


El otro caso sin embargo es completamente diferente. El “Mipymero” con mayúscula. El “emprendedor” que puede haberse desgajado o no de alguna rama estatal de la economía o el control político y cuenta con una basta red de asociados y facilitadores en el gobierno, que le despejan el camino en su paso arrollador hacia la riqueza, por unas “módicas” sumas, u otras formas de cooperación o ayudas. Por supuesto, para exponer con nombres y apellidos estos hechos, es extremadamente difícil acceder a números reales y casos particulares que deseen exponer la epidermis al calor abrazador del implemento de cocción que el sistema represivo tiene siempre aceitado para estos casos. En cubano de la calle: nadie quiere poner el pellejo en la sartén caliente. Aun así, a través de testimonios, observación y conversaciones informales con participantes en estas redes oscuras, que tienen menos que perder que los jerarcas intocables, se puede obtener una cuantía de valiosa información.


Antes de exponer los hechos, algunos datos oficiales.
Según cifras de la Oficina Nacional de Estadística e Información divulgadas por 14ymedio, Cuba cerró 2025 con 9.941 mipymes; los privados representaban el 87 % de las entidades de hoteles y restaurantes y el 58 % del comercio y reparación. Sin embargo, el Estado conservaba alrededor del 80 % del comercio exterior, además de la infraestructura estratégica. Es decir que aumenta el número de actores privados, pero la llave de la importación, los puertos, los almacenes, la energía y numerosas autorizaciones continúa en manos públicas. El TOQUE ha advertido, además, que el proceso de aprobación ha sido discrecional y que no existe un registro público de los socios de las empresas. Esa falta de transparencia no demuestra que cada mipyme sea un testaferro; tampoco permite sostener la ficción contraria, según la cual todas compiten en igualdad de condiciones. Cuando el regulador es el que decide quién nace, quién importa y quién accede a recursos escasos, el tráfico de influencias se convierte en capital constante y sonante.


La red oscura de la que hablamos se percibe con mayor claridad en los alimentos y la energía. En enero de 2024, el Estado y las mipymes importaron conjuntamente 30.678 toneladas de pollo desde Estados Unidos, pero las estadísticas no permitían separar cuánto correspondía a cada comprador, mientras el pollo de la canasta básica había caído un 53 % el año anterior. En testimonios locales que motivan esta denuncia se habla de camiones refrigerados destinados a tiendas en MLC que terminarían descargando pollo, picadillo, cerveza o refrescos en negocios particulares; también de frutas, viandas y hortalizas, harina de pan y otros productos de primera necesidad desviados antes de alcanzar la red estatal. Según fuentes confiables, estos procedimientos son práctica cotidiana y el nivel de impunidad con que ocurren en algunos casos, roza el ridículo.


Precisamente por eso resultan indispensables los manifiestos de carga, inventarios y destinos finales que el Estado no publica. Algo semejante ocurre con los “misteriosos” carritos que distribuyen bombonas de gas a restaurantes y tiendas de mayor porte mientras familias de varias provincias pasan meses sin recibirlas y han debido involucionar a la cocción con combustibles sólidos como carbón y leña. Otro tanto pasa con las pipas de agua que se dedican a abastecer lugares relacionados con la represión como unidades del MININT y sectores de la PNR, a la vez que prestan su servicio a estas Mipymes poderosas, mientras comunidades enteras padecen escasez desde hace muchos meses y algunos casos años.


CubaNet informó en 2026 que, dentro del proceso para autorizar importaciones de combustible, figuraban entidades de GAESA, ministerios y negocios que el medio vincula con personas cercanas al poder, junto a empresas privadas comunes. Lo que sí sabemos con certeza es que al interior del país florece un sistema de distribución asimétrico que es exclusivo para estos actores “enchufados” al poder autoritario y lo más inverosímil es que todo transcurre ante los ojos de la población, que padece toda clase de penurias.


Otro patrón de comportamiento que se observa recientemente es el siguiente: un restaurante o centro recreativo de propiedad pública permanece meses vacío, sin oferta ni energía; luego cambia de gestión pública a privada y reaparece abastecido, con los mismos o similares productos que ofrecía antes, cuando brindaba servicios. Por supuesto este traspaso de gestión ocurre sin licitaciones verificables, beneficiarios identificados o contratos públicos. Al cabo de un tiempo se conocen él o los nuevos arrendadores de los locales que son, en la abrumadora mayoría de los casos, personajes locales muy conectados al poder. Al menos esta es la realidad en algunas provincias del país.


Todo indica a que la red oscura crece con vigor en estos días. El poder de gestión de los lugares públicos que brindan servicios gastronómicos especialmente, se concentra en grupos cada vez mas pequeños de individuos que mantienen estrechas relaciones entre ellos y con el poder. Queremos aclarar que denunciar esta trama no significa criminalizar al sector privado, sino exigir reglas capaces de separar iniciativa verdadera de privilegios concedidos a través del tráfico de influencias. Se precisan registro público de beneficiarios reales, licitaciones abiertas, declaración de conflictos de interés, trazabilidad de contenedores y cilindros de gas, auditorías independientes y publicación de contratos. A la vez es indispensable garantizar acceso a la prensa independiente y la investigación no oficialista a estos documentos y procedimientos. Parece poco probable que el Estado esté dispuesto a hacer estas concesiones, mientras tanto mantener la vigilancia es tarea de todos.
Todo indica a que la red oscura crece con vigor en estos días. El poder de gestión de los lugares públicos que brindan servicios gastronómicos especialmente, se concentra en grupos cada vez mas pequeños de individuos que mantienen estrechas relaciones entre ellos y con el poder. Queremos aclarar que denunciar esta trama no significa criminalizar al sector privado, sino exigir reglas capaces de separar iniciativa verdadera de privilegios concedidos a través del tráfico de influencias. Se precisan registro público de beneficiarios reales, licitaciones abiertas, declaración de conflictos de interés, trazabilidad de contenedores y cilindros de gas, auditorías independientes y publicación de contratos. A la vez es indispensable garantizar acceso a la prensa independiente y la investigación no oficialista a estos documentos y procedimientos. Parece poco probable que el Estado esté dispuesto a hacer estas concesiones, mientras tanto mantener la vigilancia es tarea de todos.
